Tiempos en peligro

Nunca pensamos que todo se iba a detener y ya llevamos cinco meses más una semana en espera. Algunos tuvimos que regresar a las labores, otros desde su casa nos mandan música, otros no han tenido la chance de poder seguir tocando.

La polémica de si regalar tu trabajo en las redes o no hacer nada y seguir esperando continúa, la de adaptarse a las redes o negarse a ellas también. Compañeros musicales que necesitan de salir de trabajar ya lo están haciendo arriesgando todo con tal de obtener un ingreso porque es su modo de vida, en mi caso tomé una decisión desde mi educación universitaria de no tener que lucrar con la música todo el tiempo para poder mantenerla como una «arte», con mis propias ideas, hay quienes por convicción o necesidad no pueden hacer esto.

Cuando grababa el primer EP uno de mis compañeros me dijo «es que tú sí puedes porque tienes otro trabajo», mucho me quedé pensando en eso en estos tiempos. No tuve que parar mi actividad pues no solo vivía de la música.

Es injusto y poco poético que precisamente sufran los que tratan de vivir de presentarse, de tocar y que hayan arriesgado todo por hacerlo todo el tiempo. Sin embargo también es injusto juzgar a quiénes tenemos otras ideas acerca del arte y cómo seguirlo preservando, desde la enseñanza musical, hasta la forma de auto-gestionarse. Una polémica eterna, nos toca más bien revisar cómo se re-configura el panorama artístico, cómo quedamos los que tratamos de sacar los proyectos de «ideas», de composiciones, de auto-gestión; cómo quedará el perfomance musical que al fin y al cabo todos (compositores y ejecutantes) necesitamos.

Todos terminamos en el mismo barco y tenemos que ayudarnos mutuamente en la medida de lo posible, porque si no, no habrá públicos para ninguna de las causas ni la del «arte», ni la del «entretenimiento». Seguir pagando lo justo la mayor parte del tiempo entre nosotros músicos que empleamos a otros compañeros, compartiendo contenido de los compositores, generando comunidades para hacer relaciones laborales, aprovechando las redes para beneficio y no solo para la crítica destructiva, pero que siga habiendo construcción en esta misma. En ese tenor de la crítica, colaborar para hacer más interesante la industria del entretenimiento y a la vez seguir preservando el arte musical.

Nos cuesta mucho trabajo a los artistas independientes colocarnos, toda una vida al parecer. Ponernos en los zapatos del otro debería ser un hábito.

A seguir haciendo música.

Cobián